Es todo aquello que se escapa de los asideros de la razón. Todo lo que no podemos conocer ni controlar, por lo menos aparentemente. Nosotros también somos abstractos en gran parte, quizá la parte mayor de nosotros o tal vez la única y verdadera parte. Los brujos Toltecas llamaban a esta parte «el Nahual». Don Juan se lo describió a Carlos Castaneda con una analogía muy interesante. Le dijo que el «Tonal», que es todo lo que podemos conocer, todo lo que se puede percibir y vivenciar, tanto en la vigilia como en el ensueño, es como una mesa con sus cosas. Le dijo que el Nahual era todo lo demás, todo lo que estaba fuera de esa mesa. La infinita inmensidad que está fuera de la mesa de lo que podemos conocer.
Pero también le decía que si uno tiene limpio el vínculo con el Intento (la fuerza que lo impregna todo) podíamos escuchar al Nahual en los eventos cotidianos. En una conversación, en la forma en que se comportan los pájaros, en las nubes. Si somos observadores y lo suficientemente sencillos y ligeros para escuchar con atención a nuestro propio ser y a los reflejos del exterior, podemos llegar a escuchar al Nahual y sus indicaciones. Éstas surgen como un relámpago, en un momento concreto en el que se alinean las circunstancias y te hacen comprender algo que permanecía en la sombra hasta ese momento.
Ocurre que si no estamos atentos ni criamos esta sensibilidad nos perdemos estos mensajes aunque se estén dando. Nuestra atención está en otro lado y no puede percibir la magia ni la presencia del Nahual. Actualmente hay miles de distractores de la atención. Las RRSS, por ejemplo, tienen algoritmos con inteligencia artificial que favorecen que veas un tipo de contenido u otro según tus gustos. Ocurre que eso nos introduce mucha información en la mente que hace que estemos gastando la atención en muchos asuntos que son, en la mayoría de los casos, vacíos de sentido real y diría que perjudiciales.
Lo primero que hay que hacer es tener en cuenta esta situación, lo que implica y retirar paulatinamente nuestra atención de este tipo de contenidos. Inclusive borrarnos de las RRSS puede ser una buena terapia de limpieza. Simplificar la vida es otro paso muy interesante a tomar. Tener una tendencia minimalista, si se quiere. Algo recomendable también es el estudio de los libros de «Reality Transurfing» de Vadim Zeland en los que se explica, resumiendo, como el mundo conforma lo que él llama «péndulos». Los péndulos son grupos de opinión, sentimientos y posicionamiento ante el mundo que nos atraen o repelen dependiendo de nuestros gustos en esos momentos.

La política es un ejemplo muy claro de «péndulos». La izquierda es un péndulo y la derecha otro. Según te veas atraído por las propuestas de uno o de otro te unirás a uno de los dos péndulos. Ocurre que los péndulos no favorecen a sus seguidores. Lo que hacen es absorber su atención y su energía para sus intereses. Encima, al péndulo contrario le damos más energía en forma de repulsión. Por lo tanto entrar en el juego de los péndulos nos agota. Por eso, entre otras cosas, está tan agotada la gente en estos tiempos. Demasiados péndulos que tiran de nosotros de forma favorable o desfavorable.
La estrategia que propone Vadim Zeland para poder librarse de esta «guerra» de los péndulos consiste en generar uno su propio péndulo. De esta manera haces aquello que te apasiona y te liberas de los ladrones que te estaban robando la energía, por lo menos en su mayor parte. Esto significa emprender algo y probar y probar hasta dar con un péndulo que atraiga al número suficiente de personas para poder vivir de él. Esto se hace, entre otras cosas, entregando valor a un grupo creciente de personas en varias maneras y que sean coherentes con el péndulo que estás creando.
Para finalizar, todo lo que nos ocurre forma parte del movimiento de lo abstracto, termina siendo un enigma imposible de resolver. Así que, si quieres, te invito a fluir con el Nahual, a que vayas prestándole atención a su forma de hablarte y a que construyas tu péndulo personal que te pueda liberar de la atracción de los demás péndulos y puedas así ser más libre.
Ian

