
Y no pasa nada, porque es un día como todos los días. Para mí son todos maravillosos porque es todo así, una maravilla. Pero, a la vez, todo es común y corriente si se quiere ver de esa manera. Ambas son maneras válidas de ver la vida. A mayor o menor nivel, ambas son así, opciones. Pero, la pregunta entonces es, ¿Tú qué eliges? ¿Qué parte eliges tú y a qué nivel de profundidad? Vamos eligiendo a cada instante la profundidad con la que vemos la maravilla o lo ordinario de cada cosa.

Al final, la vida entera es una cuestión de elección constante de todo y, a la vez, no elegimos nada nunca. Todo está ocurriendo a través de nosotros, se podría decir. Por qué una persona que quiere dejar de comer compulsivamente para poder adelgazar no lo hace ahora, pero, llegado el momento, como un efecto acumulativo o como por obra de magia, comienza a comer bien y adelgaza. También pasa con dejar de fumar, o dejar cualquier adicción. Se quiere dejar de fumar, pero no se deja.

Llegado el momento se deja y ya no se vuelve a retomar nunca más. ¿Por qué ocurre esto? Decisiones y, a la vez, impulsividades, creo yo. Total, que es muy curioso cómo funcionamos y, a la vez, es muy predecible. Imagino las IA’s que tendrán para controlar nuestros impulsos y formas de ver el mundo y que llevan años funcionando detrás de internet y los móviles y flipo. Pero claro, en verdad es Dios quien determina todo pues es el principio primero y último…

Ian.