¿Todo es igual de importante?

Cuando leí los libros de Carlos Castaneda hubo algo que me impactó mucho. Bueno, hubieron muchas cosas que me impactaron en esos libros, pero esta en concreto me llamó mucho la atención. Don Juan le decía a Carlos que no hay nada más importante que otra cosa. Es decir, nada importa, la importancia está sólo en la mente como una idea, digamos. Sin embargo, el mundo humano parece regirse por la importancia y es algo que el anciano brujo también le decía a Castaneda. La importancia personal, de la que le hablaba, es la que movía, en general, a los seres humanos…

Si nos fijamos, todos quieren hablar de las cosas que les pasan, de sus problemas y asuntos, pero normalmente no les preocupa en lo absoluto lo que les pase a los demás. Esto es aplicable a todos, yo me incluyo. Digamos que no nos importa prácticamente nada lo que les pase a los otros. La gran mayoría de nuestra atención se va en nosotros mismos y nuestros «problemas» y tal vez en compararnos con otros y cómo les va.

Para abordar desde otro lado este asunto de la importancia es interesante reflexionar sobre el echo de que, en realidad, el mundo, la vida, la existencia o como quieras llamarla, es neutra. Todo está conectado con todo, por lo que nada es más importante que nada. El vuelo de una mosca puede resultar en una discusión entre una pareja que acabe en divorcio y, a resultas de eso, el hijo primogénito se convierta en un déspota o en un gran hombre, quién sabe. Y el detonante fue una mosca. Así que no podemos decir qué es más importante que qué sobre cualquier situación que analicemos.

Teniendo en cuenta lo anterior, si lo asimilamos bien, podemos liberarnos en gran medida de un ladrón de nuestra atención que es, ni más ni menos, que la importancia que nos damos o que le damos a cualquier otra persona o situación. Esto nos dejaría con un flujo de energía muy interesante para podernos centrar en cosas más productivas que en lo muy importantes que somos. Claro, esto queda muy bien en teoría, pero luego hay que llevarlo a la práctica y allí es donde es bastante más complicado de ejercer ya que tenemos un flujo constante de personas y situaciones que nos hacen darle importancia a esas personas o situaciones y a nosotros mismos con relación a éstas.

Total, que es sólo una visión del mundo, que a mí me parece bastante acertada, pero no deja de ser una visión del mundo. La mayoría seguirá con su importancia personal sin disfrutar del relax que significa reducirla o inclusive a quien haya llegado, hacerla desaparecer…

Ian

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