¿Sobre qué hablar?

Podría hablar de la IA, esa «inteligencia» de la que todo el mundo habla. Parece que por primera vez en la historia hubiese inteligencia en el planeta, ¿verdad? Podría hablar también de cómo nos estamos dejando llevar cada vez más rápido por una mediocridad creciente, vacía de valores y que nos hace dóciles y manejables, cada vez más manejables. Pero no, no voy a hablar de ello. En realidad, da igual de lo que hable, sólo escribo por escribir. No creo que haya nadie al otro lado y si lo hay poco o nada le puede interesar lo que diga aquí.

Me siento libre de escribir sobre lo que quiera y sin embargo me censuro, porque no es esto un cuaderno que tenga en casa. Escribo en un blog y podría llegar a tener repercusión algún día. Cómo somos los seres humanos, cómo somos guiados por fuerzas ocultas, empezando por nuestro propio subconsciente. También podría hablar de la agenda 2030 que nos lleva a una dictadura como nunca hemos vivido en la historia de la humanidad. Podría hablar de la agenda 2050 que sería el remate de la anterior. Pero no, no voy a hablar de ello tampoco.

No sé de qué hablar, sobre qué escribir, pero tengo ganas de escribir. Mi nuevo teclado me pide escribir a gritos, pero estoy vacío. Llevo mucho tiempo vacío. Vacío de mí mismo, de ti misma. Siento que estoy perdido y a la vez encontrándome. Podría decir que, en realidad, estoy como el 99% de la gente. Pero no es así, porque llevo mucho buscándome y la gente no se busca en general. Muy poca gente emprende la tarea de buscarse con objeto de encontrarse. Yo siento y pienso que estoy cerca de encontrarme, pero eso nunca se puede saber con exactitud, o eso creo.

Quizá dentro de unos 10 años esté verdaderamente cerca de encontrarme si es que sigo vivo. Con mucha probabilidad no me encontraré en toda la vida, ya que la tarea es sumamente brutal. Pero mientras estoy distraído y bueno, es una buena distracción que trae sus frutos por el camino. Puedo decir que soy afortunado por haberme dado cuenta a tiempo de la necesidad de esa búsqueda y bueno, sé que he sido remolón y que he «perdido» el tiempo muchas veces. Pero yo creo lo mismo que Manolo García, que «el tiempo nunca es perdido«.

En fin, tendré que escribir un novela o un ensayo algún día de estos, pero ahora no porque todavía no me he encontrado lo suficiente. Esperaré a que me llegue una epifanía, como me pasó con «Conocimiento Fuente» y, mientras tanto, entrenaré escribiendo aquí lo que vaya surgiendo…

Ian

La Gran División

Escuchar mientras se lee…

Se está produciendo una Gran División entre los seres humanos. Entre aquellos que permanecen fieles al espíritu humano y aquellos que se están olvidando de él. Entre aquellos que están acercándose al Gran Espíritu y aquellos que se están alejando de él. Es una Gran División en cuanto a valores y falta de los mismos. A todos nos afecta, todos estamos eligiendo un lado o el otro.

Cada vez más la división es más grande y parece que va a generar dos mundos diferentes. Participaremos en cierta medida de los dos mundos, pero cada vez menos de uno de ellos hasta que se dé, supuestamente, la separación total. Quizá debido a eventos catastróficos o algo semejante, no lo sé. Lo que sé es que nos estamos alejando unos de otros cada vez más y más y parece que no hay remedio para ello.

Una gran masa está eligiendo un bando y un grupo más reducido el otro. Dicen algunos que es selección natural. Tal vez. La cuestión es que la humanidad va a cambiar y mucho debido a esta Gran División…

Ian

Morir a lo inservible

He de morir a todo aquello que es inservible en mí, en mi forma de ser actual o, más que forma de ser, forma de actuar, de desenvolverme. Creo que mi ser siempre ha sido, es y será el mismo. El observador de todo el ir y venir de este sueño que fluctúa como la ilusión que es, en la que nada permanece exceptuando el cambio. Morir a lo inservible es necesario cada cierto tiempo, porque vamos acumulando creencias y formas de pensar que nos entorpecen e inclusive enferman si continuamos manteniéndolas. El asunto consiste entonces en determinar cuáles son esas creencias y formas de pensar y actuar. Cómo deshacerse de ellas es otra cosa.

Para ello hay que abrazar el por qué nos sirvieron en su momento y aceptarlo y luego dejarlo ir, sin más, decir adiós. Se dará un tiempo de duelo porque esa costumbre o creencia lleva mucho tiempo arraigada en nosotros y en realidad las raíces que tiene son grandes, pero con tesón y constancia podemos arrancarlas y tirarlas a la basura. No hay que tener miedo a decir adiós, es algo muy liberador.

Una vez nos hayamos liberado de aquella forma de pensar, de actuar o de creencia agradeceremos cada día el ser libres en esa región de nuestro ser. Lo agradeceremos cada vez que la recordemos, ya como algo que fue y gracias a uno mismo ya no es. Esta forma de alegría nos hace más ligeros, más felices, más nosotros mismos. Dicen que hay que olvidar prácticamente el 90% de todo lo que sabemos para poder empezar a saber de verdad y reconocer nuestro ser más íntimo. Quién sabe, si llego algún día a eso tal vez lo cuente.

Mientras tanto sigo empeñado en olvidar y hacer hueco en mi vida para lo nuevo, lo vibrante, lo saludable. Siento que hay tanto por lograr que me abruma, pero estar en el camino es ya algo muy nuevo, vibrante y saludable para mí. Tengo muchas ganas de morir y renacer a mi nuevo yo que no será más que un reflejo un poco más cercano de mi ser real. Y luego, después de un tiempo, repetir el ciclo para pulir un poco más y un poco más de tal manera que llegue a ser prácticamente mi ser puro, sin filtros, sin máscaras que lo opaquen.

Ian