Sentirte en la distancia

Pareciera que estuvieses a millones de años luz de mí, y sin embargo siempre te he sentido al lado. Te conozco desde siempre, pero tal vez nunca te he conocido. Una vez, en un retiro vacacional creí que te conocí. Montando a caballo. Fue precioso, pero sólo duró una hora. Después de eso, nunca más supe de ti. Si es que eras tú. Pero se sentía como si fueras tú. Tal vez no existas y sólo es una construcción de mi imaginación, pero nace de lo más profundo de mi ser. Siempre he pensado que estabas ahí para mí y yo para ti.

Quién sabe cómo se van a suceder los acontecimientos. Si el mundo permitirá o no que nos conozcamos. Yo mientras sigo avanzando en esta vida intentando darle un rumbo que, entre otros puertos, me lleve a ti. Navegando por las tinieblas de la incertidumbre que es todo, quiero pensar que te encontraré llegado el momento. Que allí estarás. No sé dónde será, cómo será, ni nada de eso, pero sí sé que será, aunque sea en mi imaginación.

Y tú, luz de guía de mis pasos, estás allí, en el futuro, esperándome también. Qué cosas, ¿no? La vida es algo muy extraño pero a la vez muy mágico. ¿Cómo puede ser que sepa que te voy a conocer y lo sepa desde pequeño? Parece imposible, pero el tiempo dirá si tenía o no razón. Yo espero, por encima de todas las cosas, tener razón porque anhelo tu compañía, no porque no sepa estar solo, sino porque contigo me multiplicaría en grandeza y tú, a su vez, también…

Ian

Demiurgo

Escuchar mientras se lee…

El Demiurgo es el creador de la realidad en la que vivimos. Los gnósticos lo describen como un ser oscuro que fue creado por Sofía por «error». Este error generó un semidios o dios, como quieras verlo, que creo múltiples universos, entre ellos en el que habitamos. En esta mitología los seres humanos tomamos un papel muy importante, pero no todos los seres humanos. Según los gnósticos sólo aquellos humanos insuflados con espíritu son imprescindibles en la creación ya que sirven de motor energético a la misma: sustentan la creación.

Antes de que existieran los seres humanos con espíritu estaban los hombres de barro o pasús. Pero estos se tiraron milenios sin avanzar, sin evolucionar y la creación del Demiurgo tampoco avanzaba. Digamos que hacían prácticamente lo mismo todo el rato. Eso al Demiurgo no le gustó. Entonces decidió «seducir» con el mundo de la materia a los espíritus del mundo espiritual y sedujo a unos cuantos. Estos serían los llamados «ángeles caídos», se podría decir. Encarnaron en cuerpos humanos y tuvieron descendencia y su descendencia transformó el mundo e hizo que se comenzara a evolucionar.

Pero hay que dejar claro que, para los gnósticos, estos espíritus fueron traidores a su estirpe, porque atraparon, con su pacto y con su magia sexual a millones de espíritus de la esfera espiritual. Espíritus que realmente no querían venir aquí a experimentar esto. Fueron traicionados aparentemente.

La cuestión es que hoy en día vemos como hay prácticamente dos clases de seres humanos en la Tierra; aquellos que sólo y exclusivamente se preocupan de asuntos mundanos, pudiendo aparentar preocuparse por asuntos espirituales, pero que realmente no les conciernen y luego un tipo minoritario de seres humanos que se preocupan mucho por todo lo que tiene que ver con lo espiritual dejando muchas veces de lado lo mundano. Seres que aborrecen el mundo tal cual es porque lo ven horrible, cruel y devastador, fuera de toda armonía.

Sea verdad o no el pensamiento espiritual gnóstico la verdad es que vemos personas que sólo hablan del tiempo y de los males que les acucian (la mayoría creados por ellos mismos, por no decir todos) y que en el momento en que se les habla de algo un poco diferente saltan como conejos perseguidos por un zorro. ¿Serán estos lo llamados «pasús»? No quiero yo ser segregacionista, así que aquí lo dejo y que cada cual recapacite y pondere…

Ian

A cada instante…

A cada instante estamos seleccionando un mundo nuevo. Entre todos y cada uno a su manera. La suma de todos hace lo que ocurre en el colectivo, pero lo que ocurre en un sujeto puede cambiar un colectivo entero. Lo que Kim Jong-un decide afecta a todo el colectivo de Corea del Norte y diría que del mundo entero. Igualmente, y aunque parezca que no, lo que decides afecta también al mundo entero. Esto es algo que puede parecer un poco traído de los pelos, pero basándome en la ley de causa-efecto es así en todos los casos.

Ocurre que el nivel de causación es diferente en Kim Jong-un que en un servidor, por ejemplo. Yo no dirijo un país, mi nivel de causación es muy pequeño (aparentemente). Sin embargo se pueden ir a causas sutiles que desencadenan hechos en lo macroscópico. Personalmente no sé hacer esto en gran medida. Lo hago humildemente, con un escrito como este o con un tema musical, por ejemplo. Sin embargo no sé hasta qué punto esas causaciones pueden llegar a generar efectos impredecibles o semi-predecibles en un futuro. Todos en todo momento estamos activando diferentes niveles de causación, a cada instante…

Y a cada instante están sucediendo trillones o cuatrillones o Gúgolplex de causaciones que generan a su vez ene efectos que son, a su vez, causas… Vaya lío, ¿Eh? Increíble, ¿verdad? ¿Dónde estamos metidos? Yo creo que en nuestra mente, que es lo único que existe, si es que existe algo. Y esa mente funciona de una manera muy concreta. Esa mente, al observarse a sí misma, al pensar sobre sí misma, crea el universo. Si deja de pensar, hace que el universo desaparezca. Es como irse a dormir o despertar, algo así. Pero bueno, dejemos de hablar de estos asuntos por un rato, porque son demasiado grandes y pequeños para estar hablando de ellos a estas horas.

Hasta la próxima,

Ian