¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer?

En nuestra conciencia habita un océano infinito de sabiduría, sólo que nos mantenemos en la cresta de las olas y no accedemos a él conscientemente. Es raro, porque realmente sí accedemos, pero es como que no atendemos, no nos damos cuenta. Si nos encomendásemos a ese océano al que podemos llamar Dios las respuestas vendrían solas. Yo estoy haciendo eso ahora mismo con este escrito. No sé lo que voy a escribir, pero lo escribo aun así porque se podría decir que es dictado y, a la vez, nace de mí, es genuinamente mío.

Entonces el problema es qué hacer cuándo no se sabe qué hacer. Ahí está el momento de lanzarse a realizar cualquiera otra tarea y dejarse llevar por la misma. Lavar los platos, barrer, hacer la cama o escribir. No sé, hacer música o hablar con un amigo o amiga, pero no del tema en concreto sino de cualquier otra cosa. Entonces, llegado el momento, algo surge. Una idea, una inspiración, una emoción que nos lleva a saber qué hacer sobre lo que antes era una incógnita.

A fin de cuentas, todos los problemas están resueltos ya, lo que pasa que todavía no lo sabemos. Antes o después llegará el momento en que ese problema dejará de serlo, sea porque está solucionado o porque no había nada que solucionar ahí. Muchas veces observamos algo como un problema y realmente no existe como tal, lo creamos en nuestra imaginación de manera irreal, digamos. El asunto en cuestión nunca fue ni será un problema…

Ian.

Deja un comentario