La guerra contra el sueño

Estamos en guerra. Parece que no, pero si lo piensas bien, estamos en guerra. En guerra contra nuestros impulsos, pensamientos, instintos, inercias, hábitos, etc. En guerra contra todo aquello que nos hace estar menos vivos. En guerra contra la mentira, porque por una mentira podemos morir o nos pueden estafar. En guerra contra el sueño ¿Y por qué contra el sueño? Por que la vida es un oasis en medio de un desierto de sueño. Estar despierto es mantener algo que se podría decir antinatural.

Sin embargo, para muchos el mantenernos dormidos es un negocio muy lucrativo. Mantenernos dormidos o con sueño, con cansancio. Y también con sueños, soñando esto y aquello. Pero no interesa la vigilia. No interesa. Porque la vigilia es una fuerza que arrasa con toda esa estructura, elimina las necesidades y nos hace libres. Y lo digo yo que muy pocas veces en mi vida he estado despierto, pero conozco el estado porque lo he vivenciado alguna vez.

Es muy peligroso estar despierto. En el momento en que uno despierta y saborea ese estado salvaje pueden ocurrir dos cosas; o que quiera volver a dormir (la mayoría de las veces pasa esto) o que quiera mantenerse ahí. Pase lo que pase, el despertar no deja indiferente al sujeto que lo experimenta y se produce una suerte de contrahechizo  que va minando las épocas de sueño y las va cambiando cada vez más por épocas de vigilia. Al final no se puede ya estar dormido por mucho que se quiera y el insomnio del alma se convierte en el estado habitual…

Ian.

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