Qué cosas tan delicadas ocurren todos los días

Con el poder de una tormenta o de la erupción de un volcán, las cosas delicadas de la vida van tejiendo el fluir de los destinos, de cada ser, de cada circunstancia. Es curioso como una palabra suave o un ¡Ánimo, tú puedes! puede implicar el cambio en el curso de una vida para bien. Aquí hablo de la delicadeza de lo bueno, del buen hacer. Del mal hacer ya hay mucho escrito.

Lo delicado conforma, a mi modo de ver, las fortalezas necesarias para lograr verdaderos cambios en cualquier ámbito de la vida. Cómo el recuerdo de un día en la vida puede cambiar los ánimos para bien de muchas personas. O pasar tiempo juntos, mirando un paisaje, casi sin decir nada. El tiempo casi se congela y todo se suspende por un momento. Podemos lanzarnos al vacío de un momento y su delicadeza puede producir cambios en nosotros. Cambios profundos y positivos, transformadores para bien. Esos momentos son oro y, normalmente, si no te fijas, pasan desapercibidos.

Tener la sensibilidad y la agudeza mental que permite notar esos momentos hace que la vida sea mucho más intensa. Pero es una intensidad cristalizada, de facetas suaves y uniformes, que acompaña el mecer de los cambios y apoya en los grandes desniveles. No se trata de una intensidad como la que producen deportes de riesgo o las drogas, no. Es la intensidad que se siente en un abrazo real, dado por ambas partes. Ser así de perspicaz sirve para estar en una especie de paraíso en medio del infierno. Don Juan de Castaneda hablaría de la zona de no compasión que se puede seleccionar con un movimiento del punto de encaje. Un movimiento muy concreto.

Una vez conseguí ese estado y no me gustó nada. Duró 3 días aproximadamente. Después de un intensivo de pases mágicos se me movió el punto de encaje a esa zona ¿Por qué sé que era esa zona? Por que no sentía nada, estaba como en un limbo de sentimiento. Pero si me contaban el chiste más bueno del mundo, no podía reírme. Era muy raro, era como no ser humano. Y conseguí mover mi punto de encaje a la zona común en la que el 99,9999% de la gente está y lo hice dejando de fijarme en que no estaba en la zona de la no compasión. Porque pensarlo una y otra vez me atraía a esa zona.

Así que te invito a descubrir las cosas delicadas, las pequeñas cosas y los detalles que hay en el mundo, no sólo en el mundo humano. En el mundo animal, vegetal y, por qué no, mineral también. El mundo en general está rebosante de mensajes escritos en lo delicado ¿Y si los escuchamos?

Ian

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