
En el mundo hay muchísimos seres humanos. Cada uno de ellos está enmarcado en una región o psico región, en una cultura, en una religión, en unas costumbres culinarias, etc. etc. etc. Luego están las manipulaciones psicológicas a gran escala o psi-ops como pudiera ser en su momento el 11 S, que tuve múltiples usos como psi-ops. La más grande hasta el momento y se cree que así va a ser durante mucho tiempo es el timo del 2020 y la “Plandemia”. Pero así hay varias corrientes de pensamiento que están cambiando la manera en que nos comportamos unos con otros y la cosa es que, aunque se van retrasando, los planes de los que organizan este tipo de operaciones psicológicas de ingeniería social van calando.

Ojalá que no sea así, que se de cuenta cabal de esto la gran mayoría de personas. Ocurre que, por desgracia, la gran mayoría de personas o de “seres humanos” no son lo que parecen. No son tan seres humanos como pueda parecer. Son más una especie de portales orgánicos y así son llamados ya por la ciencia puntera. Entonces estos deciden lo que la corriente de pensamiento impuesta diga. No son libres en verdad y no lo van a ser por mucho que queramos que lo sean. No tienen el germen de la libertad ni lo tendrán. Por ellos es que locuras como la “Plandemia” de 2020 se pudieron llevar a cabo sin prácticamente oposición del más común de los sentidos. Sí que hubo oposición, pero poca y muy silenciada, claro. Bueno, más que silenciada, vilipendiada. “Negacionistas” nos llamaban. Una jugada burda e imbécil que caló en la sociedad y que envalentonó a muchos imbéciles de la sociedad que no dudaron en insultarnos y enviarnos al ostracismo social.

Y bueno, en el título digo que somos tan iguales, pero ahí miento un poco. No somos iguales ni mucho menos. Tenemos necesidades iguales, eso sí y a todos nos gusta vivir bien, pero la forma de conseguirlo hace que nos diferenciemos mucho los unos de los otros. Está la forma en que la gran mayoría hace las cosas y luego está la forma en que la minoría hace las cosas. Esa minoría tiene dos polos, como todo. Pero en sí buscan una manera propia y auténtica de vivir, sin seguir lo que hacen todos los demás o, por lo menos, no se guían por las mayorías sino por la excelencia y la efectividad. Es verdad que hay dos polos, porque están las minorías que se guían por la excelencia y la efectividad, pero en llevar a cabo planes maléficos o de control. Entonces ahí la cosa no pinta bien.

Viendo lo visto, cada vez soy más partidario del “yo aquí y tú allí” y Dios en la de todos, digamos. Decepción tras decepción va uno amargando la existencia y procurando endulzarla lo menos posible. También decepciones propias, eh, no sólo ajenas. Aquí nadie es perfecto ni mucho menos. Existen niveles y niveles de actuación y de egoísmo, eso sí, y por ello debemos tener claro quien es quien en el tablero de juego. Lo más claro que podamos.
Ian