
El Cielo en la Tierra es algo que he experimentado pocas veces, pero doy gracias porque lo he experimentado. Para mí el Cielo en la Tierra es hacer el amor durante horas y luego comer algo rico y dormir. Parece simple, pero es bastante complicado de conseguir. Pagando no me sirve, yo atribuyo el hacer el amor a que no hay dinero de por medio, entre otras muchas cosas. La magia que se siente en ese trance de amor es increíble, se llega a cotas de elevación muy por encima de meditaciones ordinarias, por ejemplo.

Pienso que se canalizan muchas energías y que hay que saber estar “limpio” de parásitos energéticos y otros entes que puedan aprovecharse de la transacción de energía que se produce. Siempre habrá alguno que se cuele, es muy difícil estar limpio del todo, pero se puede intentar y puede que se logre. Las energías que se intercambian soy muy intensas y a la vez finas, producen un placer somero y prolongado muy interesante.

Luego puede que se dé una explosión de placer por parte de los dos o de uno de los participantes en el caso de ser dos. En el caso de que se dé existen unos masajes que se hacen en el coxis y en la zona genital que extienden y mantienen en el tiempo el orgasmo, haciendo que sea mucho más placentero. Hay que hacerlo con cuidado y con mimo, pero se logran verdaderos oasis de placer. Luego se pueden masajear las piernas y el abdomen casi con caricias, moviendo ese placer de un lado a otro y mejorando así partes del cuerpo y órganos internos también.

Las posibilidades son muy grande y también muy desconocidas. Yo sólo conozco un poquito muy pequeño y con eso ya he conseguido transportarme bastante lejos gracias a los placeres que he sentido. Gracias a las parejas que he tenido, han sido mujeres muy buenas e interesantes con las que he aprendido mucho de muchas cosas y, claro, del placer y sus vericuetos también.
Ian